ALUMNI BRITÁNICO Sonia Laguna: « El Británico me ha aportado capacidad de liderazgo al involucrarnos en la organización de muchas actividades»

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Sonia Laguna Cillero (Zaragoza, 1998) estudió toda su vida en el Británico. Cuando acabó en 2016, estudió la carrera de Ingeniería Biomédica en inglés en la Universidad Carlos III de Madrid. Durante este tiempo, realizó un año de intercambio en el Instituto Tecnológico de Georgia, Atlanta, EEUU. A la vez, llevó a cabo estancias más cortas de investigación en Italia, Rusia y Suiza. 

Una vez acabada la carrera fue a Suiza a cursar un máster de ingeniería biomédica en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zürich), apoyada por dos becas de excelencia españolas de posgrado, Rafael del Pino y La Caixa. Durante el máster, realizó una estancia de investigación de medio año en la universidad de Harvard en EEUU y actualmente está realizando un doctorado en inteligencia artificial en ETH Zürich, Suiza.   

Sergio Lacambra en una charla sobre economía política en acto reciente de Cámara de Comercio de Zaragoza

¿Dónde estás trabajando actualmente? ¿Por qué te decidiste por ese trabajo?

Estoy haciendo un doctorado en inteligencia artificial aplicado a la salud en Suiza. Principalmente, mi trabajo se centra en entender el funcionamiento de los modelos de inteligencia artificial, a lo que se le denomina “explicabilidad” e “interpretabilidad”. Actualmente, la inteligencia artificial está presente en todos los sectores y creo que es muy importante asegurarse de que existe una explicación detrás de las predicciones o resultados. Esto es primordial sobre todo en áreas de alto riesgo como lo es la salud, para poder explotar esta tecnología asegurándonos de que es transparente y entendible, evitando que errores graves pasen desapercibidos. Me decidí por este trabajo porque siempre me han gustado mucho la ciencia, principalmente las matemáticas y la medicina. Creo que mi carrera me ha permitido unir estos dos campos y entender la interacción entre ambos. De esta manera, ahora puedo dedicarme a la investigación en inteligencia artificial para contribuir al desarrollo de esta tecnología tan presente en nuestro día a día, incluyendo el ámbito sanitario. 

¿Qué recuerdos tienes del colegio? ¿Cómo recuerdas tu paso por el Británico?

El Británico fue mi segunda casa y tengo un recuerdo muy acogedor, alegre y cercano del centro. Mi paso por el Británico incluye etapas muy diferentes, desde infantil hasta los 18 años. De más pequeños recuerdo todas las actividades jugando en la polivalente, las clases de “cooking” y las siestas en las colchonetas. En general, mis mayores recuerdos no son solo lo que pasaba dentro de las clases, sino las actividades que se organizaban a lo largo del año ya que era un entorno muy dinámico. Esto incluye la emoción cuando venía el Open Day con sus preparaciones, o el Sports Day y el Cross Country jugándotelo “todo” por tu Casa, pasando por la decoración de los árboles de navidad y los viajes de ida y vuelta en bus llenos de historias, hasta la piscina del ultimo dia de curso. En esta lista no me puedo dejar los intercambios, las semanas blancas o la granja escuela, tantos recuerdos! Y sobre todo no pueden faltar mis compañeros de clase, los protagonistas de todas las historias que eran más como hermanos después de tanto tiempo juntos, y muchos siguen siéndolo a día de hoy.

Marta, en Kiev, ciudad que visitó en un congreso de arquitectura

¿Qué destacarías de tu aprendizaje aquí?  ¿Qué es lo que más te ha valido para tu vida personal y profesional de tu aprendizaje en el Británico? 

Estoy muy agradecida de haber podido crecer en un contexto tan dinámico que ahora forma parte de quien soy, ya que me enseñó a sentirme cómoda viajando por el mundo y me dio la capacidad de moldearme a entornos diferentes gracias a los intercambios y actividades dentro y fuera de las aulas, desde el Modelo de Parlamento Europeo hasta Jugando al Atletismo. También considero que me aportó capacidad de liderazgo, al involucrarnos en la organización de muchas actividades ya sea como capitanes de casas o conforme crecíamos planificando eventos para los mas pequeños como el musical u otros talleres. A día de hoy, soy colíder de la organización de mujeres en informática de mi universidad y creo que estas experiencias del colegio me han ayudado a mejorar la capacidad de comunicarme y de organización que puedo aplicar en este tipo de trabajo más transversal. Por otro lado, los idiomas han sido un punto clave ya que tanto el inglés como el alemán son ahora el 100% de mi día a día a nivel profesional y personal. Finalmente, el hecho de que las clases fueran de tamaño reducido me ayudó mucho en la formación, ya que éramos muy cercanos con los profesores que en la mayoría de los casos se convertían en “mentores de vida” más que profesores, sobre todo en los últimos años cuando todo se vuelve mas incierto, lo que me ayudó mucho a sentirse arropada.

– ¿Profesores más queridos?

Esta pregunta es muy difícil, después de tantos años, recuerdo a muchos profesores con mucho aprecio. Desde Donna y sus extraescolares de cooking y Ana Navarro siempre divirtiéndonos de pequeños. Ya en primaria, María Ángeles Sabio, Beatriz y Ruth tutoras que siempre nos trataban con mucho cariño; Edgar de quien aprendías desde informática hasta deporte o Damaris que nos enseñó en los tiempos de recreo a tocar las campanitas y cantar en el coro para después actuar en la Sala Mozart (nos sentíamos artistas profesionales, pero nos quedamos por el camino jaja).

De más mayores, Damaso, que tanto nos cuidaba a todos; Jessica, que siempre te apoyaba y empujaba para que dieras el máximo, ya fuera en el musical o corriendo el Cross Country con el cierzo en contra; Carmen Martin, llena de alegría en todas sus clases; Manolo, que siempre estaba ahí para nosotros y haciendo que sus clases llenas de anécdotas fueran interesantes para todos y ayudaran a perfeccionar el nivel de inglés; María Ángeles Ferrer, tan presente en los últimos años, promoviendo actividades de debate que me ayudaron a salir de mi zona de confort y siempre dispuesta a reflexionar sobre cualquier tema sintáctico o literario independientemente de lo cabezota que fuera el alumno (jeje). Para terminar, mis profesores de ciencia en los últimos años, Lucrecia y Mariano, gracias a quien estuve preparada en la carrera y principalmente Isabel, que no solo fue fundamental en obtener las bases para superar la carrera, sino que me ayudo a cautivar mi pasión por las matemáticas. Finalmente, fuera de las clases no me puedo dejar a Carmela y a Visi que me arroparon mucho en todas las etapas.

Marta junto a sus compañeros, sentada en la fila de abajo a la izquierda
Marta junto a sus compañeros, sentada en la fila de abajo a la izquierda

– ¿Algunas anécdotas que recuerdes?

¡Hay tantas anécdotas! Los recreos se convertían muchas veces en olimpiadas y hubo una temporada en que en gimnasia rítmica estábamos aprendiendo a hacer el pino. En un recreo, decidimos que era buena idea intentar batir el récord de personas haciendo el pino en la pared una encima de otra. Recuerdo que conseguimos juntar a muchas y aguantar bastante tiempo, pero como era de esperar, no batimos el récord, sino que conseguimos un par de moratones y una buena bronca, pero valió la pena. Otra de la que me he acordado leyendo entrevistas anteriores, es de una vez en la cual no se muy bien cómo acabé haciendo de Papá Noel para los niños de infantil y mientras intentaba poner la voz un poco más grave y que no se me cayera la barba, una niña me preguntó, “¿Papá Noel, porque eres una chica?”, no sabía dónde meterme.. jajaja.  

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