Educar para la competencia digital 

Por Guillermo Toledo, profesor del Colegio Británico de Aragón

El mundo está cambiando, las costumbres están cambiando, el mercado laboral está cambiando y la escuela… ¿se está adaptando a estos cambios? Si lo vemos desde una perspectiva más global, todo ello tiene algo en común: la tecnología está articulando la mayoría de estos cambios. Entonces, ¿cómo se está adaptando el entorno escolar?

Es innegable que nos espera un futuro digital. El presente ya lo es y el futuro lo será en una mayor medida. No hay más que darse una vuelta en nuestro entorno más cercano y ver como la mayoría de puestos laborales, sea cual sea el ámbito, requieren al menos una mínima competencia digital, siendo la gran mayoría los que requieren de un alto conocimiento en este ámbito. No confundamos un alto conocimiento del entorno digital con profesiones como Ingeniero informático, programador de aplicaciones o experto en Big Data. Estas necesidades se están dando en puestos del día a día, como docente, periodista, publicista o en cualquier rama de las ciencias de la salud como médico, enfermero o similar, por no habar de las profesiones que han nacido exclusivamente para dar respuesta a estas necesidades a nivel tecnológico.

Los centros debemos ser permeables a estos cambios y ahora mismo podríamos decir que la competencia digital puede estar a la altura de la importancia del aprendizaje de idiomas en el futuro de nuestros hijos. Del mismo modo que los idiomas, esta introducción al mundo digital se debe hacer desde los primeros cursos, pautado y ordenado para que el acercamiento de los más jóvenes a la tecnología sea seguro y beneficioso.

Pero, ¿qué es educar para la competencia digital? Educar en este ámbito no es ir al aula de informática y aprender a utilizar un procesador de textos o una herramienta para crear presentaciones. Es mucho más que eso. La tecnología genera en la mayoría de los casos un efecto de atracción pero en el aula tiene que ser útil y si en algún momento no lo es, perderá todo el interés.

La palabra útil responde a que tiene que estar orientada a resolver problemas del día a día, ayudarnos en nuestros proyectos de clase y aportar un elemento diferenciador dentro de ellos. ¿Aporta algún elemento diferenciador pintar una ficha en pdf en una tableta con el dedo? Posiblemente no. El elemento diferenciador es diseñar un logo en una App de diseño, conocer las terminología básica de las capas, paleta de colores, códigos de color o la relación calidad/pixeles dentro de un programa de diseño digital. Si ese logo se va a utilizar en un entorno real como es la creación de una cooperativa escolar o un equipo del colegio, mejor. La tecnología tiene que ser usada en el momento adecuado.

¿Podemos hacer un mismo proyecto o resolver un mismo reto sin tecnología, sin acceso a internet, etc.? Seguro que sí, toda la vida se ha hecho utilizando otros recursos pero la calidad del mismo o la posibilidad de investigar mucho más a fondo será difícil de igualar.

Un buen uso de la tecnología en el aula es preparar a nuestros alumnos para ser creadores, investigadores, inventores… La tecnología de ahora nos permite crear el mundo del mañana. Podemos ver como grandes empresas como Uber, BlablaCar, Wallapop, o muchas de las redes sociales han nacido gracias a la posibilidad que les ha brindado la tecnología de expandir sus servicios y algunas de ellas ni siquiera tendrían sentido sin la conexión 4G de los dispositivos móviles. Es el momento de reflexionar ¿qué nos espera el día del mañana? ¿Qué nuevos servicios o necesidades nacerán gracias a la tecnología que manejan nuestros más jóvenes? Lo que está claro es que tenemos que prepararlos para crear estas nuevas empresas y dar solución a las nuevas necesidades del mundo futuro.

Desde el Colegio Británico se apoya este cambio con asignaturas o actividades propias orientadas al aprendizaje de este ámbito como es la robótica educativa desde los más pequeños, donde la creación y la formación en el pensamiento computacional o la solución de problemas se trabajan como claves de su educación. La programación es un lenguaje que se ha democratizado y que dentro de unos años será más que habitual trabajar en cualquier entorno escolar. Un lenguaje que debe ser enseñado como cualquier otra lengua con la que nos comunicamos. Al final, es el lenguaje que tenemos para comunicarnos con las máquinas, es la única forma que tenemos para hacer que nos entiendan. Con una base sólida en estos conocimientos se pueden desarrollar proyectos más ambiciosos en cursos más altos, proyectos de los que se puede beneficiar la sociedad desde ya mismo y que sentarán las bases, no solo en la educación de nuestros alumnos, si no de la sociedad del mañana.

Tenemos un bonito reto por delante: dotar a nuestros alumnos de los mejores recursos y conocimientos para construir un mundo mejor.

 

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