Día 4: Se acerca el fiestón

Resulta llamativo el silencio que había esta mañana en el dormitorio. Se nota que cada vez estamos más cómodos y, quizá, algo más cansados. Anoche hubo Cluedo por toda la granja. El misterio: una escultura robada en la casa de Pitutín. De Pitutín ya os hablaremos. Pero, ¿de qué escultura creéis que se trataba? ¡Una piñata llena de bolsas de palomitas! No se nos ocurre mejor forma de haber terminado el día.

Lo cierto es que no paramos pero ni el cansancio ni los mosquitos – que nos visitan más de lo que nos gustaría – impiden que empecemos cada día con todas las pilas cargadas para disfrutar de una nueva jornada granjera. Hoy no ha sido distinto.

Hemos comenzado con el día conscientes de que es un día muy especial. Es el último día completo, la última noche. Y el broche de oro para esta experiencia lo ponemos preparando ‘el fiestón’. Esta noche habrá actuaciones y, además, cada equipo aportará algo especial que ha cocinado y que ningún otro equipo conoce. Va a ser una fiesta en toda regla.

Y por si todo eso fuera poco, a los talleres y las asambleas habituales hoy le hemos añadido una merienda muy particular: la pizza que cada niño y cada niña ha cocinado con ingredientes directamente recogidos en la huerta ecológica que tenemos aquí mismo. Recién horneada. Justo lo que necesitábamos para recuperar fuerzas a mitad de la tarde.

Continúan los preparativos. La noche se acerca. Un velociraptor de gomaespuma espera acostado en el sofá del backstage junto a las marionetas y las cajas de difraces. Imaginamos muchas cosas pero no nos esforzamos en anticipar nada. Dejaremos que la noche nos sorprenda.

Día 3: Día de celebración

Hoy celebramos que la velada de anoche fue un éxito, que hemos dormido súper bien, que estamos en la mitad de nuestra aventura y… ¡que es el cumpleaños de nuestro compañero Pedro! “Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz…” La música ha sonado por toda la granja mientras los niños y niñas se despertaban con entusiasmo un día más.

Como cada mañana, hemos ido bajando a los porches para jugar allí antes de desayunar. Y una vez hemos repuesto energía, asamblea. La canción de los pepinos sigue siendo la favorita. En el número dos está “la de la tumbona”, que además va con un baile al que nos vamos sumando hasta que acabamos bailando todos en una fiesta matutina. Ya se rumorea que está habiendo ensayos para las actuaciones del jueves por la noche. Se habla de bailes, comedia, malabares… En un cartel, cada persona o compañía de artistas anota su número y el material que necesita para él. Las granjeras se encargarán de ayudarles en todo lo que necesiten.

Hoy hemos disfrutado de actividades clásicas de la granja como el cuidado de los animales y la recolección y preparación de diferentes frutos de la tierra. También, de algunas novedades como tiro con arco y fabricación de muñecos con lana. El vivero y la madera, la apicultura y la elaboración de velas, las ovejas y la lana… Una experiencia completa de inmersión en la vida granjera.

Entre talleres y talleres, la asamblea de la tarde, que ha comenzado con la dulzura de un bizcocho casero para celebrar de manera “oficial” el cumpleaños de Pedro. Los niños y las niñas han aprovechado para felicitar una vez más a su compañero y también para agradecer a las granjeras todo su cuidado y esfuerzo. Y cómo no, hemos cantado y bailado. “Hay un hoyo en el fondo de la mar…”

Vamos a por la noche de hoy con la certeza de que disfrutaremos de un nuevo juego de pistas nocturno que, según se comenta, termina con una sorpresa que nadie aparte de las granjeras conoce.

Día 2: Primer despertar en la granja

Menos mal que nos avisaron de que los gallos no marcan la hora de levantarnos porque ellos cantan cuando aún no ha amanecido. Nosotros, afortunadamente, podemos remolonear hasta las 8:30, hora en la que ha sonado la música dándonos la bienvenida a un día despejado y cálido en la granja.

La primera noche ha transcurrido con éxito. Nuestras granjeras nos leyeron parte de un cuento (esta noche continuaremos) y todos y todas dormimos del tirón. Algunas personas han madrugado más que otras pero todas nos hemos levantado descansadas, llenas de energía y dispuestas a disfrutar a tope del día y las sorpresas que nos esperan.

Nos hemos vestido, hemos ordenado las habitaciones y hemos bajado a los porches para disfrutar de los futbolines, las palas, los diábolos o, simplemente, de un buen paseo antes del desayuno, que se sirve cada mañana a las 9:30.

Tras el desayuno, asamblea. Mientras Zara y Quinoa descansaban al sol y alguna gallina escapista merodeaba por los alrededores, nosotros hemos felicitado, cantado, bailado y comenzado a tramar “el fiestón” de la noche del jueves. Al terminar, nos hemos repartido en nuestros grupos de granjeros y granjeras para dar comienzo a los talleres de la mañana: yincana, recolección de uvas para el postre de hoy, selección de olivas y hortalizas, preparación de pizza vegetal y fabricación de perfume sólido con romero fresco, aceites y cera de abeja. Qué más se le puede pedir a una mañana tan llena de colores, aromas y naturaleza.

Habiendo disfrutado de una buena ducha y de la deliciosa comida de Ramona, nuestra cocinera, la tarde ha comenzado con juegos y continuado con más talleres. Mientras un equipo de granjeros y granjeras trabajaba la arcilla, otro diseñaba y fabricaba chapas. Y mientras, el tercero preparaba el juego nocturno de hoy. Merienda, descanso, juegos, asamblea de la tarde y nueva ronda de talleres. Nuestras granjeras están llenas de ideas y de energía y todos nuestros niños y niñas están llenos de ilusión y entrega en todas las actividades.

Día 1: Llegamos, descubrimos y nos lo pasamos en grande

Las granjeras de Granja Escuela Huerta La Limpia nos reciben, una vez más, llenas de amabilidad y con todo preparado para que nuestros niños y niñas disfruten al máximo en este espacio único. Asamblea, organización, medidas de higiene y seguridad, comida, juegos, preparación de dormitorios y ¡a descubrir la granja! Mucha emoción, alegría y diversión en este primer día.

En la asamblea aprovechamos para organizarnos y también para felicitarnos por los logros del día. Varias niñas han afrontado sus miedos y han jugado con Zara y Quinoa, las perras de la granja, y por ello se han ganado nuestro aplauso. Después de las felicitaciones llega el momento de cantar. Hoy hemos aprendido el greatest hit de la granja escuela: la canción de los pepinos.

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